Bolivia importó un plaguicida clasificado como cancerígeno y 15 “probables”

Sara Vásquez

El país permite el ingreso de 453 principios activos de agroquímicos, de los cuales 24 son probablemente cancerígenos. De éstas, este 2023, importó 15, presentes en 242 marcas, en un total de más de 15 millones de litros. También ingresaron 208.163 litros de spirodiclofen, que según la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas de la Unión Europea (UE) es cancerígeno. Además, La Brava identificó que entre los 15 plaguicidas más importados en este año, 13 son prohibidos en otros países, según la Lista Consolidada de Pesticidas Prohibidos que publicó la Red de Acción en Plaguicidas y considerados como altamente peligrosos. Todos estos pesticidas son usados principalmente por la agroindustria de Santa Cruz. Senasag anunció la prohibición de algunos plaguicidas para el 2024.

Edición 114. Miércoles 20 de diciembre de 2023

Betty R. vive hace 35 años en Cuatro Cañadas, Santa Cruz, su casa queda aproximadamente a 100 metros de los extensos monocultivos de oleaginosas, en su mayoría, soya. Hace 12 años, fue diagnosticada con cáncer de útero. Después de buscar tratamientos y respuestas, concluye que se enfermó por la exposición prolongada a los agroquímicos. 

“Esta comunidad siempre trabajó con agroquímicos. Usamos fungicidas, insecticidas y se utiliza mucho glifosato. Es lo más común que se usa”, comenta Betty, quien llegó a Cuatro Cañadas cuando aún era boscoso a diferencia de ahora, pues el agronegocio ocupa el 83,2% del lugar.

Afirma que de una u otra manera la población de este municipio soyero está expuesta a los plaguicidas, porque viven en medio de las empresas que usan agroquímicos.

“Hay otras personas que también se han enfermado y se están enfermando. Hemos llegado a la conclusión de que esas pueden ser las causas”, dice.

Su conclusión tiene sentido, pues el glifosato es el segundo plaguicida más usado en Bolivia y también está catalogado como probablemente cancerígeno por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC,  por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Precisamente, el glifosato es uno de los 15 plaguicidas “probablemente cancerígenos” que ingresó a Bolivia en 2023, según un análisis que hizo La Brava en base a los datos del Módulo Gran Paitití del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y la Lista Consolidada de Pesticidas Prohibidos de la Red de Acción en Plaguicidas en 2021 (PAN, por sus siglas en inglés).

El país permite el ingreso de 452 principios activos de plaguicidas, de los cuales —según la mencionada lista— 24 son probablemente cancerígenos. De estas 24 sustancias, entre enero y mediados de noviembre de 2023, Bolivia importó 15, las cuales se comercializaron bajo 242 marcas, alcanzando un total de 15 millones 692 mil 940 litros.

También ingresaron más de 200 mil litros de spirodiclofen, presentes en tres marcas: Acarol Ultra, Topador Plus y Pirofen. Esta sustancia es cancerígena, según la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) de la Unión Europea y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos. Ésta se aplica en soya y se usa para combatir la presencia de los ácaros.

Cultivos de soya en el municipio de Cuatro Cañadas

Pero, ¿qué son los plaguicidas? La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) define que “los plaguicidas son cualquier sustancia destinada a impedir, destruir, atraer, repeler o combatir cualquier plaga, incluidas las especies indeseadas de plantas o animales”.

El país es asiduo comprador de pesticidas químicos. Según la lista de los 100 productos más importados del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en 2022 se importaron más de 42 millones kilogramos o litros de agroquímicos por un valor total de 286 millones 525 mil 61 dólares. Es más, éstos se ubicaron entre las primeras 30 partidas más compradas del extranjero. 

Más del 50% de plaguicidas registrados en el Senasag es para su uso en oleaginosas y Santa Cruz es el principal importador de éstos. Esto está relacionado a que se trata del departamento que tiene mayor superficie cultivable del país: con 3, 01 millones 010 mil 623 hectáreas (ha) concentra el 72%. Además cuenta con 1 millón 506 mil 869 ha dedicadas a la soya, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de 2022.

De acuerdo con datos del Senasag, desde el año 2020 se vio un incremento de los litros de agrotóxicos importados. 

La importación excesiva de plaguicidas constituye una inquietud para las organizaciones de la sociedad civil, y esto se debe, principalmente, a razones sanitarias y ambientales. Además, dicen que las estadísticas demuestran que el rendimiento de los cultivos no mejoró y que tampoco se diversificaron.

Seis ‘probablemente carcinógenos’ entre los más importados

Entre los 15 plaguicidas más importados este  año, registrados en la base del Senasag,  seis son probablemente cancerígenos, de acuerdo con instancias internacionales: Glifosato; 2, 4 -D; Mancozeb, Bifentrin, PropargiteClorotalonil.

El glifosato es el segundo agroquímico más importado. En lo que va del año, el Senasag registra que se importaron 9,4 millones de litros o kilos. Este plaguicida está prohibido en cuatro países: Luxemburgo, México, Sri Lanka y Vietnam. Fue catalogado como probable cancerígeno por la IARC.

La marca Roundup Full II, traída por Bayer Bolivia desde las fábricas de Monsanto en Argentina, es la que más se importa. Este plaguicida aún se comercializa pese a que la transnacional Bayer perdió por tercera vez una demanda en un juzgado de Estados Unidos por los efectos cancerígenos de su producto, por lo que deberá pagar 176 millones de dólares a la víctima que contrajo cáncer en el sistema linfático.

Muchos de los envases de plaguicidas llegan al vertedero de Cuatro Cañadas, como éste que es de glifosato. Foto: Sara Vásquez.

El 2,4 -D es el tercer plaguicida en importaciones de este año, con 1,7 millones de litros. Fue catalogado como probablemente carcinógeno por la regulación de Estados Unidos. Está prohibido en cuatro países: Kuwait, Mozambique, Arabia Saudita y Vietnam. 

Los registros del Senasag dan cuenta que el producto ingresó para ser aplicado en los cultivos de soya, trigo, maíz, caña de azúcar, arroz, pasturas, mandarina y también como barbecho químico. También es un herbicida de amplio espectro y produce toxicidad acuática con efectos duraderos, según la UE. 

Etiqueta de la marca Herbamine formulada con 2,4, -D

El mancozeb ocupa el quinto lugar con más de un millón de litros o kilos ingresados al país. Fue catalogado como probablemente cancerígeno por la regulación de la Unión Europea y está prohibido en 30 países. Este fungicida también está catalogado como disruptor endocrino por la UE, es decir, que puede tener efectos adversos en el desarrollo, la reproducción, el sistema inmunológico y otros procesos fisiológicos. Se usa en cultivos de tomate, papa, soya, trigo y cebolla.

El bifentrin ocupa el lugar onceavo de importación. Este año ingresó más de medio millón de litros o kilos de este insecticida. Fue catalogado como probablemente cancerígeno también por la Unión Europea. Está prohibido en 30 países. Entre otras categorías presenta toxicidad aguda en mamíferos y aves, y toxicidad acuática.

Más de medio millón de propargita también ingresó al país. Esta sustancia está prohibida en 32 países y fue catalogada como probablemente cancerígena tanto por Estados Unidos como la Unión Europea. Se utiliza exclusivamente en soya.

El clorotalonil, otro fungicida, fue catalogado como probablemente cancerígeno tanto por la regulación europea como por la estadounidense. Está prohibido en 33 países. Además es mortal en caso de inhalación y causa toxicidad acuática. Esta sustancia se encuentra en la décima cuarta posición de los más importados e  ingresaron al país más de 555 mil litros.

“Es lamentable que Bolivia así, como otros países del Cono Sur, sean como el basurero del mundo”, lamenta Alejandra Crespo de la Plataforma Bolivia Libre de Transgénicos. 

La activista explica que muchos de los plaguicidas que se comercializan en Latinoamérica se fabrican en Europa por lo que concluye que las transnacionales con capital europeo ‘nos envenenan mientras se llenan los bolsillos’, tal es el caso de Bayer que tiene su sede en Alemania.

¿Probablemente cancerígeno?

Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, la categoría “Probablemente cancerígeno o carcinógeno”, significa que “hay pruebas suficientes de que puede causar cáncer a los humanos, pero actualmente no son concluyentes”.

La IARC mantiene las siguientes clasificaciones para los humanos: grupo 1 para los agentes cancerígenos, grupo 2A para agentes probablemente cancerígenos, grupo 2B para agentes posiblemente cancerígenos y grupo 3 para agentes no clasificables en cuanto a su carcinogenicidad.

En relación a otro tipo de toxicidades, son otras las instancias regulatorias que realizan esa clasificación. Las principales regulaciones tomadas como referencia son la EPA de Estados Unidos, ECHA de la Unión Europea y el Instituto Nacional de Tecnología y Evaluación (NITE, por sus siglas en inglés) de Japón, cada una con regulaciones diferentes.

La Comunidad Andina (CAN), de la cual Bolivia es miembro, recomienda y establece que las agencias de referencia para la catalogación sanitaria y medioambiental deben ser aquellas mencionadas anteriormente.

Cabe resaltar que para concluir o clasificar a un plaguicida en este grupo, la sustancia es estudiada a largo plazo y las evidencias que se referencian suelen tener un mínimo de dos años de prueba en animales de laboratorio, principalmente, ratones. 

Consecuencias como el cáncer, la mutagénesis, efectos en la reproducción y la disrupción endocrina forman parte de las toxicidades crónicas, puesto que sus efectos sólo pueden observarse a largo plazo.

Respecto al desarrollo de cáncer por la exposición a plaguicidas, el responsable del Centro de Toxicología del Hospital Japonés, Jorge Olivares, explica que no hay un tiempo establecido para contraer cáncer ya que este varía dependiendo de los factores genéticos de cada persona.

“Si tenemos a dos personas intoxicadas con el mismo producto no son iguales. El factor genético hace que la respuesta sea diferente”, precisa.

Olivares informa que la mayoría de casos que se reciben en el centro son de intoxicaciones agudas por exposición a plaguicidas. Pero admite que desconoce si en Bolivia se realizan investigaciones sobre toxicidad crónica por exposición a estas sustancias. 

Sin embargo, existen varios estudios sobre la exposición a plaguicidas a largo plazo realizados por la Unidad de Genética Toxicológica de la Universidad Mayor de San Andrés entre 2015 y 2022. Resaltan las investigaciones de 2019 sobre daño genotóxico y de 2022 sobre citotoxicidad y genotoxicidad in vitro de plaguicidas.

Los 15 más importados son altamente peligrosos

Según el módulo de sistema informático Gran Paitití del Senasag, los 15 plaguicidas más importados de enero a noviembre de 2023 ascienden a más de 32 millones litros que representan al 77.1% del total que ingresaron. Todos, excepto el cletodim, están catalogados como Altamente Peligrosos por el PAN.

Según la Lista Consolidada de Pesticidas Prohibidos que publicó la Red de Acción en Plaguicidas, de los 15 más importados al país, 13 están prohibidos en diversos países.

El plaguicida más importado a Bolivia es el paraquat, que está vetado en 57 países. Más de 10 millones de litros o kilos de este producto ingresaron al país en 38 marcas provenientes, principalmente de China y Paraguay, entre las que resaltan Secaforte 200 sl y Malexone 276.

El paraquat es mortal en caso de inhalación y causa toxicidad aguda a mamíferos y aves. Es un herbicida de contacto no selectivo, es decir que mata cualquier maleza sin distinción. Se utiliza mayormente para ‘preparar’ el suelo, antes de cultivar.

De atrazina, ingresaron 1 millón 246 mil 590 litros o kilos. Esta sustancia prohibida en 43 países es un disruptor endocrino y según la PAN en anteriores años también estuvo catalogada como probablemente cancerígena. 

También ingresaron al país 1 millón 167 mil 832 litros o kilos de clorpirifos que está catalogado como tóxico para la reproducción humana y prohibido en 38 países. 

El glufosinato de amonio prohibido en 28 países también es tóxico para la reproducción humana. Se importaron 1.037.360 litros o kilos de esta sustancia. 

Casi un millón de litros o kilos de abamectina ingresaron al país. Es mortal en caso de inhalación y produce toxicidad aguda en mamíferos y aves y también toxicidad acuática. Se usa en cultivos de soya y papa.

Finalmente se importaron más de medio millón de litros de thiametoxam, que está prohibido en 27 países por ser altamente tóxico para las abejas.

Categorización variante del Estado

Entender el procedimiento administrativo del registro de un plaguicida resulta complicado. Para comprender los requisitos que debe cumplir una importadora de pesticidas, es necesario examinar al menos trece normativas que implican a diversas instancias estatales bolivianas e internacionales.

El Comité Nacional de Plaguicidas establece que los ministerios de Medio Ambiente y de Salud deben elaborar dictámenes ecotoxicológicos y toxicológicos, respectivamente; y que el Senasag realice una evaluación de eficacia agronómica. 

Después con esos tres requisitos, el Senasag hará un análisis de riesgo – beneficio y determinará la aprobación o rechazo para el registro y categorización de toxicidad del plaguicida a importar bajo la clasificación estándar de la OMS.

El plaguicida llevará una franja distintiva en la etiqueta del producto: rojo para las categorías Ia e Ib (extremadamente peligroso), amarillo para la categoría II (Moderadamente peligros), azul para la categoría III (ligeramente peligroso) y verde para la categoría IV (no presenta peligro). 

Sin embargo, en el registro vigente de plaguicidas del Senasag, una misma sustancia activa tiene hasta tres distintas clasificaciones toxicológicas. Por ejemplo, un gran grupo de marcas que comercializan paraquat en concentración soluble tiene la categoría II, otro grupo mucho menor tiene asignada la categoría Ib y una sola marca de la misma sustancia está clasificada como Ia.

Consultado al respecto, el jefe de la Unidad de Programas de Medio Ambiente y PQUA (Plaguicidas Químicos de Uso Agrícola), René Quispe, admite “desconocer estos aspectos técnicos” y reconoce que la unidad presenta falencias para el cumplimiento de su trabajo ya que a la fecha no tiene la capacidad de monitorear, ni de realizar laboratorios.

“Hay que tomar en cuenta que (la unidad) es relativamente nueva, no se le ha dado prioridad a esta área; faltan personas, faltan equipos. Sólo para el área de revisión de carpetas hay cinco funcionarios”, asegura en entrevista con este medio.

Otro cruce de datos realizado por La Brava también encontró que la resolución administrativa 186/2015 del Senasag cataloga el metomil y a sus mezclas como “plaguicida de uso restringido” por sus efectos nocivos en la salud y en las abejas. La resolución resalta que esta sustancia tiene la clasificación Ib (altamente peligroso). Pero en la base de registros vigentes del propio Senasag hay dos marcas de metomil con la categoría II “moderadamente peligroso”, por lo que la franja en el etiquetado de Sinotomyl y Methomix es de color amarillo, mientras que el resto lleva etiqueta roja.

La Brava se comunicó con la Unidad de Salud Ambiental del Ministerio de Salud —que según normativa es la instancia encargada de la elaboración de los dictámenes toxicológicos en salud—, pero desde esta instancia respondieron que “no tenían voceros para hablar del tema, porque estaban priorizando temas de Covid, dengue y rabia”. 

Según el módulo de reportes Gran Paitití, de 1.998 registros de plaguicidas vigentes actualmente, 617 plaguicidas tienen la categoría IV, es decir que ‘no presentan peligro’; 421 están en la categoría III, de ‘ligeramente peligrosos’; 914 en la II de ‘moderadamente peligrosos’; y 47, en la categoría I de ‘extremadamente peligrosas’.

Ampliaciones de permisos sin evaluaciones toxicológicas

Para registrar un plaguicida, el Estado se enmarca en la Decisión 804, de la CAN. Esta norma, emitida en 2015, establece los procedimientos y lineamientos técnicos que sirven, entre otras cosas, “prevenir y minimizar riesgos a la salud y el ambiente”. 

A partir de ello, en 2018, el Senasag aprobó el Reglamento de registro y control de plaguicidas, que resalta que los registros anteriores a la normativa tendrán veinticuatro meses para adecuar sus registros bajo los parámetros de la Decisión 804.

Sin embargo esto no ocurrió. A la fecha, más de cinco resoluciones emitidas por el Senasag de 2018 a 2022, amplían la vigencia de registro de estos plaguicidas. La resolución 234/2019 determina que a solo pago de tasa y prueba de ensayo de eficacia podrán tener nuevos permisos, evitando así pasar por los dictámenes toxicológicos y ecotoxicológicos.

La memoria de 2022 de la Asociación de Proveedores de Insumos Agrícolas (APIA)  muestra como un logro la aprobación de estas resoluciones después de repetidas solicitudes de ampliación al Senasag, apoyados por la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Cámara de Pequeños Productores del Oriente (Cappo) y Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), bajo el argumento de la ‘implicación de los desabastecimientos’.

Parte de la resolución 140/2022 que amplía la vigencia de un plaguicida cancerígeno.

Es así que, por ejemplo, la resolución administrativa 140/2022 amplió hasta diciembre de 2024 la vigencia del plaguicida cancerígeno spirodiclofen bajo la marca  Topador Plus, perteneciente a la importadora Remacampo SRL.

Anuncio de prohibiciones para 2024

Frente a la pregunta del porqué están permitidos plaguicidas asociados al cáncer o prohibidos en otros países, el Senasag informa a La Brava que hace años ya se analizan ‘algunas moléculas de plaguicidas que están priorizadas para su reevaluación’ y que se prevé para 2024 la prohibición de dos listas.

“Esta reevaluación va a demanda principalmente del Ministerio de Salud y también otro grupo está a solicitud del Ministerio de Medio Ambiente, vinculado a riesgos ambientales (…) El año 2022 se han priorizado alrededor de 11 moléculas por el tema toxicológico y otros dos grupos de químicos por ecotoxicidad”, afirma Ignacio Franco, Jefe Nacional de Sanidad Vegetal.

Franco explica que se convocará a las asociaciones que agrupan a las importadoras de insumos agrícolas a las reuniones del Comité Nacional de Plaguicidas para analizar y considerar estas prohibiciones, además de buscar agroquímicos que los sustituyan.

¿Cuántas veces puede ser fumigado un cultivo?

Mientras llegan esas prohibiciones, los cultivos de oleaginosas y otros productos son fumigados, principalmente, en Santa Cruz, con productos observados por instancias internacionales. Si bien no hay una cantidad exacta de veces que se aplican estas sustancias a las plantas hay ciertas aproximaciones.  A lo largo de su ciclo, por ejemplo, la soya puede ser fumigada más de siete veces con distintos agroquímicos para atacar diversas amenazas, dependiendo de factores climáticos. 

Según Marcelo López, ingeniero agrónomo y docente universitario, afirma que la constante fumigación se debe a que en Bolivia  se hace un mal uso de los plaguicidas y que esto afecta a los ecosistemas.

“Como estamos aplicando productos bastante fuertes, así terminamos a ambos insectos, benéficos y perjudiciales, entonces ya no hay un ecosistema estable en cuanto a control biológico”, explica.

Publicidad de una marca en la que explica los tipos de agroquímicos que se requiere desde la siembra hasta poco antes de la cosecha solo para el control de insectos.

Incluso una sola planta puede necesitar varios pesticidas, dado que diversos factores la afectan, según detalla el informe de la Anapo de 2022 acerca del uso de los principales plaguicidas en diferentes cultivos durante las campañas de verano e invierno.

En este texto se mencionan los nombres de plaguicidas que se colocaron para enfermedades específicas en ciertas zonas.  Por ejemplo, habla que solo para el control de insectos que afectan a la soya en el norte cruceño se utilizaron 11 sustancias.

“Algunos insecticidas que se utilizaron fueron el chlorantraniliprole, acompañado con benzoato, para pegador de hoja, acetamiprid para mosca blanca, propargite, abamectin y spirodiclofen es un producto nuevo y muy efectivo en el control de ácaros y para chinches el thiamethoxam, fipronil, bifentrin y lambdacialotrina, acefato y clorpirifos (sic)”, resalta.

Como se puede ver, incluso menciona el uso del spirodiclofen, que es el único que está catalogado como cancerígeno por dos instancias internacionales.


Foto de portada: Getty images.

Infografías: Sara Vásquez.

Edición: Karen Gil.



Sara Vásquez es periodista y comunicadora social. Colaboró en diversos medios bolivianos.
Sara Vásquez es periodista y comunicadora social. Colaboró en diversos medios bolivianos.